Cambiar un país es algo
verdaderamente complicado. No depende de una persona, depende de muchos, sin
contar con la misma participación del pueblo en si. Que Lula Da Silva lo haya
logrado es un logro excepcional. Leyendo su entrevista me doy cuenta del optimismo
que este hombre muestra, como representa algo que mucha gente desestima y que
lucha por algo que la gente cree imposible. Progresar económicamente y políticamente
es difícil, pero es casi imposible tratar de acabar con uno de los problemas más
sonados en el mundo entero: El hambre. El pudo hacerlo, Brasil pudo hacerlo y
es algo que Colombia debería tomar como guía. Nada es imposible, solo falta la
oportunidad y más hombres como Lula Da Silva.
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